El Día de la Cruz en Matián y Venta Quemada

El Día de la Cruz son las fiestas de Pulpite, y en Cúllar también es un día importante por la Virgen de la Cabeza. Sin embargo, en las décadas de 1940 y 1950 era raro desplazarse a Cúllar o Pulpite para celebrar esta fiesta, ya que entonces en la propia Venta y en Matían también se celebraba. En esta entrada os explico cómo era esa celebración basándome en la memoria oral que queda en las personas más mayores que vivieron y participaron en ella. Como en el resto de entradas, echo mano de mi abuela, Pilar “la Parrúa”, que vivió en los dos lugares.

El Día de la Cruz, el 3 de mayo, era un día cualquiera más. Si ya el duro trabajo del campo hacía que muchas veces la gente ni siquiera guardara las fiestas importantes, en este día todo el mundo trabajaba. Se trataba de una fiesta principalmente de las mocicas y los mocicos, la gente soltera que iba entrando ya en edad de casarse. Cada año, antes de que llegara la fecha, se tanteaba en el pueblo quién quería vestir la cruz, ya que solo se vestía en una casa, por donde pasaba todo el mundo que quería. Era una fiesta surgida del pueblo, el cura no tomaba parte en ella, más que algún año que se pasaba a ver la cruz. Era también una fiesta de los núcleos de población grandes, no de los cortijos, por lo menos por esta zona.

Por allá por el año 1943 o 1944, cuando tenía 23 o 24 años, mi abuela Pilar “la Parrúa” vistió la cruz en su casa de Venta Quemada (la fiesta en Matián era exactamente igual), donde vivía con sus padres.  Siempre había que tener el consentimiento de los padres, ya que aunque la organización corría a cargo de las mozas (normalmente el grupo de amigas), había que preparar una habitación de la casa y eso llevaba tres o cuatro días de jaleo, a lo que no todo el mundo estaba dispuesto.

Dos días antes del Día de la Cruz, se vaciaba un cuarto de muebles, camas y demás trastos y se empezaban los preparativos. Se ponían clavos y cordeles en las partes altas de las paredes y se hacían una especie de rieles sobre los que después de colgaban grandes sábanas blancas que cubrían las cuatro paredes de la habitación. En una posición central, se vestía también una mesilla sobre la que se colocaba una cruz o un crucifico, de los que había en las casas, nada fuera de lo común y sobre las sábanas se enganchaban las mejores cosas que había en la casa y que los vecinos aportaban: mantones de manila (en pico o con pliegues haciendo forma de mariposa,  de flor…), pañuelos de mano, rosarios, collares, flores del campo, algún cirio… En mi familia y conocidos no se conserva ninguna foto de una cruz vestida, si tenéis alguna, estaría encantado de incluirla aquí.

La noche del 2 de mayo, víspera de la festividad, se hacía baile en la propia casa y se convidaba a todos los mozos y las mozas a que fueran. Normalmente, antes de empezar, se rezaba el rosario (quien quería) y luego ya se pasaba a otro cuarto donde se hacía el baile, normalmente la cocina, que era el lugar más grande. En ese cuarto, también despejado de trastos, se ponían sillas alrededor de las paredes, donde se sentaban las mozas. Como seguramente sabéis, las mozas que iban al baile nunca iban solas, sino que una madre o una abuela siempre las acompañaba para controlar lo que hacían, no fueran a desmadrarse (nunca mejor dicho). Los mozos normalmente estaban de pie y eran los que sacaban a las mozas a bailar al centro.

En una esquina se colocaban los músicos que tocaban al son de la guitarra, el guitarrillo, el laúd, la mandurria, el violín, la pandereta y los platillos. Cuando era baile agarrao, es decir, pasodobles, mazurcas o valses, bailaba casi todo el mundo. En cambio, cuando era baile suelto, es decir, fandangos (o malagueñas), seguidillas (sevillanas o parrandas) o jotas, normalmente solo salían dos o tres parejas como mucho (una era raro), y en cada copla se cambiaba de pareja. Para acabar, los bailadores se solían dar una especie de abrazo. Salvando las diferencias, para que os hagáis una idea, aquí os dejo un vídeo de unos mayores velezanos tocando y bailando con un estilo sencillo, seguramente muy parecido al que se bailaba en en la Venta y en Matián. (En este vídeo tenéis todos los tipos de baile de los que os he hablado, primero unas parrandas, luego unas sevillanas (ambas bailadas en cuadros de dos parejas), luego unas parrandas por una pareja sola y finalmente un fandango o malagueña bailada también por una sola pareja).

A la noche siguiente, la del 3 de mayo, el Día de la Cruz propiamente dicho, se volvía a hacer exactamente lo mismo, rezar el rosario y luego baile; y al día siguiente se desnudaba el cuarto y se volvía a poner todo en su sitio, y a seguir. En cuanto a Matián, mi abuela recuerda ir de mocica algún año a casa de Adora “la Carriona”, que habían vestido la cruz, pero las primas de mi madre, Gregoria la de Adora y Ana María la de Joselillo, que se fueron de Matián a Ibi con 18 años en 1965 solo recuerdan ir a alguna cruz de zagalillas con 11 o 12 años, no como mocicas al baile, por lo que la última vez que celebraría la fiesta sería por los años 60, según ellas recuerdan, en casa del tío Juan Pedro, que era oriundo de El Piar (Vélez-Blanco) y que emigró con sus hijos e hijas a Badalona.

Anuncios
Categorías: Música y baile, Tradiciones, Vídeos | 2 comentarios

Navegador de artículos

2 pensamientos en “El Día de la Cruz en Matián y Venta Quemada

  1. pepe

    Desconocía la costumbre de “vestir las cruces”, por la zona de Matián y Venta Quemada, donde yo vivía la tradición y cita obligada era ir a las fiestas de Los Álamos (Oria). Eso durante el día, luego por la noche se hacían bailes por las aldeas y cortijos y así se terminaba de celebrar el día de la Cruz.
    Recuerdo una vez , en las fiestas de los Álamos a principios de los años sesenta coincidí con mi amigo Juan Galera, que aunque vivía lejos de allí fue con su bicicleta a ver si veía a una moza aspillera que le gustaba.Pero resultó que la moza no fue a la fiesta, así que yo le dije que no se preocupara porque tendría una segunda oportunidad de verla porque por la noche había baile en Aspilla y asistiríamos los dos al baile.
    Lo que sucedió o pudo suceder aquella noche en Aspilla es una anécdota que saldrá en el próximo libro.
    Curiosamente, mi amigo Juan Galera vino también a vivir a Ibi y para mayor coincidencia estuvimos más de treinta años trabajando en la misma empresa, así que hemos comentado muchas veces el tema de las fiestas de los Álamos y el baile de Aspilla.
    Por último, una pequeña aclaración, El Piar no pertenece a Vélez-Rubio es una aldea de Vélez-Blanco y se encuentra próxima a la provincia de Murcía entre la Rambla de Chirivel y el río Claro o Corneros.

    • Gracias de nuevo, Pepe, por compartir tus vivencias. Ahora hago el cambio de lo de El Piar, tienes razón 🙂 Mi abuela, que nació en el cortijo de Los Torres, cerca de Los Álamos, también recuerda la fiesta del Día de la Cruz allí. Dice que se subía a la ermita del Cerro Pelado, muy cercana también, y que se hacían bailes como tú dices. ¡Un saludo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: